Se acerca Halloween y como sucede con la Navidad lo suyo es empezar a celebrarlo semanas antes de que llegue. Guiado por este espíritu he vuelto a ver House of Dark Shadows, de Dan Curtis. La película se inspira en la exitosa serie Dark Shadows que Curtis creó a finales de los 60. El punto de partida es el mismo: la vida de una adinerada familia americana se ve alterada con la llegada de su pariente británico Barnabas Collins, un vampiro de 200 años.
Dan Curtis es uno de los grandes especialistas en el Horror televisivo y un gran creador de atmósferas. Lo sorprendente de House of Dark Shadows es que consiga hacernos olvidar su evidente vínculo con el Dracula de Bram Stoker y darle un nuevo giro al cine de vampiros. En esto tiene bastante que ver ese ambiente a lo Dallas que envuelve a la trama. Desde aquí os digo que un crossover de Dallas y el cine de vampiros tiene que ser completamente irresistible. Aquí no se explota al máximo pero al menos hay también viejas glorias del cine: Joan Bennett es Elizabeth Collins, la matriarca del clan.
Como demostró en futuros trabajos Curtis sabe muy bien lo que da miedo al público. Un vampiro ya casi no da miedo a nadie pero sí una puerta cerrada o una sombra inesperada que de pronto cruza el plano. No he visto la serie ni pienso hacerlo -son más de mil episodios- pero el tiempo ha tratado bien a House of Dark Shadows. Ahora que se nos viene encima la darkshadowsmania que sin duda desatará el remake que ha hecho Tim Burton no está de más echarle un vistazo al original.






























