Además de una obra maestra más en la inacabable filmografía de John Huston, Moby Dick (1956) es un delirio visual donde el color se erige casi en protagonista. Oswald Morris y Huston eliminaron de la paleta los colores cálidos y brillantes y consiguieron un Technicolor oscuro, casi siniestro. Un maravilloso atentado hacia un sistema de color que había nacido para la estridencia y el glamour. La película fue un rotundo fracaso de público que, según he leído, a día de hoy todavía no ha dado beneficios. En ella todo era anticomercial, la presencia de una gran estrella como Gregory Peck no consiguió hacer olvidar al público de la época ni su extraño look ni la ausencia de mujeres e historias de amor. El Moby Dick de John Huston es casi una película de terror que por fin ahora, con los plasmas y la alta definición podemos disfrutar en condiciones. ¡Viva el HD! ¡Viva el Technicolor siniestro!
Archivos para Clásicos
Technicolor (II)
Publicado en Movies con etiquetas Clásicos, Frames, john huston, oswald morris el 15/06/2013 por inserminiDéjese querer por una loca
Publicado en Movies con etiquetas Clásicos, Frames, Robert Mitchum el 26/05/2013 por inserminiWhere Danger Lives (John Farrow. 1950) es un no-tan-conocido clásico de la etapa final de la RKO, cuando Howard Hughes tomó las riendas de la productora. Como muchas películas de la era Hughes tiene un aire de locura y sordidez que la hace especial. Robert Mitchum interpreta a un honrado médico que se complica la vida al enamorarse de una mujer desequilibrada, la inefable Faith Domergue. La película está realmente bien y anticipa la obra maestra del equipo Hughes-Farrow-Mitchum: His Kind of Woman (1951).
Carnival of colorized souls
Publicado en Movies con etiquetas Clásicos, Frames el 21/05/2013 por inserminiMary Henry, protagonista del clásico de culto Carnival of Souls además de fantasmas ve colores en la versión coloreada de la película.
Realmente fue un invento absurdo la colorización de películas pero precisamente por ser algo tan absurdo e innecesario ahora me parece una práctica entrañable e inofensiva. Con el tiempo, esos tonos apastelados han ganado encanto por artificiales y gratuitos. El cine coloreado ya es vintage.
There’s Always Tomorrow, 1956
Publicado en Movies con etiquetas Clásicos, douglas sirk, Frames el 11/05/2013 por inserminiWelcome to Iverstown
Publicado en Movies con etiquetas Clásicos, Frames el 10/04/2013 por inserminiEl extraño amor de Martha Ivers (1946).
Ulises
Publicado en Movies con etiquetas Clásicos, Kirk Douglas, silvana mangano el 30/03/2013 por inserminiKirk Douglas es el mejor Ulises posible y Sivana Mangano la diosa Circe, que con sus hechizos consigue retenerlo en su isla una larga temporada.
Desde que leí El desprecio he querido ver el Ulises producido por Carlo Ponti y Dino de Laurentiis y qué mejor momento para hacerlo que estos días pascueros.
Mi experiencia Zardoz
Publicado en Movies con etiquetas Clásicos, Frames, zardoz el 27/03/2013 por inserminiSí, esta es la semana Zardoz, o eso me he propuesto. Vi la película el fin de semana pasado guiado por un impulso que ya no sé de donde vino y terminé rendido al encanto de esta película que durante años -toda la vida- he estado evitando. Para mi Zardoz era ese saldo televisivo que emitían los canales autonómicos una y otra vez, con toda seguridad porque se la habían regalado los distribuidores como parte de algún pack. Como cuando ibas al videoclub y si te llevabas una novedad te dejaban llevarte una película vieja de esas que ya nadie alquilaba. Recuerdo ver imágenes de Zardoz en catalán, con su Scope bien respetado, pero por muchas veces que me topara con ella nunca me puse a verla seriamente. La película me sugería sopor, aburrimiento. Me parecía una frikada. Tampoco he sido yo muy fan de la ciencia ficción, así que no me costaba nada cambiar de canal y pasar de Zardoz una vez más. Me daba igual que saliera Sean Connery con tan ridículo atuendo y que estuviera la siempre magnética Charlotte Rampling. Ni John Boorman, un director que siempre me ha gustado era suficiente para vencer el sopor y entregarme a la experiencia Zardoz.
Ahora la he visto y me ha gustado. Digo ahora, porque estoy seguro que si la hubiera visto hace años no me hubiera gustado. ¿Qué ha pasado, pues? Pues que yo he cambiado. Sigue sin gustarme demasiado la ciencia ficción (¡que le den a George Lucas!) pero uno evoluciona, se vuelve menos visceral y aprende a superar prejuicios. Zardoz me hubiera parecido un bodrio, un engendro. ¡Sean Connery con esas pintas!
El Channel 4 de la BBC definió así el “look Zardoz”: pañal rojo, maxibotas, cola de pony y bigotes a lo Emiliano Zapata.
Se me ocurren muchas cosas positivas que decir sobre Zardoz, además de los miniposts que ya le he dedicado me quedan algunas cosas por comentar de la película. Me alegro de haber tardado tanto en verla porque me ha llegado en el momento adecuado. No sólo estaba ya preparado para disfrutarla sino que los condicionantes técnicos de la época eran por fin los adecuados. Porque no es lo mismo ver Zardoz en una primitiva tele de 4:3 que en una tele moderna de 16:9, con la calidad superlativa de un mkv o un mp4, claro que sí. La experiencia Zardoz debe ser vivida de esta manera. Eso para empezar. Y segundo Zardoz dura 100 minutos, una duración bien, tolerable. Sabiendo eso, y en esas condiciones, me sentía más preparado para ver la película. Incluso estaba ansioso por verla. Me maravillaba pensar la cantidad de años que he tardado en verla, porque aunque tuviera pinta de rollo, oye, es una película bizarra setentera, y a mi los setenta me gustan mucho. Tocaba pues enfrentarse a Zardoz.
El argumento, como muchos sabréis, describe un mundo utópico en el que la sociedad se ha escindido en dos, por una parte están los inteligentes y por otra los salvajes. Los inteligentes han conquistado la inmortalidad y se han retirado a un idílico paraíso que llaman vórtice. Los salvajes habitan en lo que podemos llamar los páramos, donde malviven y sufren el acoso de los exterminadores, que animados por el dios Zardoz intentan dejar el planeta limpio de su presencia. Un día, un exterminador (Connery) se introduce en una de las cabezas de piedra parlantes que dan voz a Zardoz y transportado por ella consigue lo que hasta entonces ningún salvaje ni exterminador ha logrado: introducirse en el idílico vórtice. Allí encontrará las respuestas que buscaba y vivirá una serie de aventuras que ahora me voy a ahorrar por no destripar demasiado el argumento.

Charlotte Rampling interpreta a Consuella, una de las principales defensoras del vórtice y de la falsa armonía que han alcanzado. Consuella intenta desde el principio aniquilar al intruso y justifica sus ideas hablando de la malignidad del pene y de lo vejatorias que eran las relaciones sexuales, ya en desuso puesto que los inmortales no tienen necesidad de reproducirse. Esta es una de mis partes favoritas. Más adelante las cosas se complican y en el clímax final vemos a los habitantes del vórtice poseídos por un frenesí erótico mientras suplican que les den muerte, pues ya no soportan ser inmortales por más tiempo. Es como si una de las perfomances de Jodorowsky y Arrabal se hubieran colado de pronto en una gran producción hollywoodiense.
Zardoz tiene el encanto de los errores del sistema, de esas películas que no deberían haberse filmado porque costaron muchos millones y no recaudaron casi nada. ¿Qué productor pensó que una película con Sean Connery en calzoncillos iba a ser un éxito? ¿Pensaban que con eso el público perdonaria las elevadas cuestiones que planteaba la película, ese extraño tono paródico-británico? Seguramente creían que tenían entre manos un nuevo Planeta de los simios, película que es imposible no evocar viendo Zardoz. El mismo Rod Serling, guionista de el primer Planeta puso la voz en los anuncios radiofónicos que se grabaron para promocionar la película.
Zardoz fue un error que nació cuando el prestigioso John Boorman, en el momento más alto de su carrera, vio cómo se iba al traste el proyecto en el que llevaba tiempo trabajando, una adaptación de El señor de los anillos. De rebote se sacó de la manga Zardoz, que él mismo escribió. Burt Reynolds, con el que había trabajado en Deliverance iba a ser el protagonista. Según he leído no lo hizo por motivos de salud. Si alguno tiene curiosidad por saber cómo hubiera sido que pinche aquí. Sean Connery, que se quejaba de que nadie quería contratarle después de su etapa Bond rebajó su salario a cambio de que le dieran el papel. Una serie de casualidades que cristalizaron en Zardoz. Imaginad a un americano medio pagando su entrada para ver la película y escuchar el mantra que repite el dios Zardoz: “The gun is Good, the penis is Evil“.
Con el tiempo Zardoz ha dejado huella en la cultura pop, tanto por el estilismo de Sean Connery como por su carácter extravagante. Es verdad que nadie se la toma muy en serio pero ha ido sumando legiones de fans que le rinden culto. En los foros de imdb hay quien incluso quien dice que Zardoz es casi tan buena como Avatar. Una comparación maravillosamente absurda. Yo me quedo con el increíble diseño de producción, las cabezas de roca voladoras, la fotografía de Geoffrey Unsworth, Charlotte Rampling, la maldad del pene, el viva la muerte, Connery el macho man, etc… y me estoy dejando muchas otras cosas que dejo por descubrir y no estropearos vuestra experiencia Zardoz.
No tocar la pasta, 1954
Publicado en Movies con etiquetas Clásicos, Frames el 24/02/2013 por inserminiSé que a veces puedo estresar a los seguidores del blog. Lo sé queridos amigos y amigas. Aún no habéis visto alguna película que felizmente descubrísteis por aquí y de pronto me descuelgo con no sé cuantas “joyas” más. Con un poco de suerte os contagio mi entusiasmo por ellas y la lista crece y crece. Es un estrés. Pero qué le voy a hacer, el vicio del capturing me puede. Y si veo algo que me gusta pues tengo que comentarlo. Ahora he visto Touchez pas au grisbi, y ya sólo pienso en zambullirme en el noir francés. Que si Jacques Becker, Jean Gabin, el Quai des Orfevres, Casque d’or, Simone Signoret, Julien Duvivier y José Giovanni. ¡Que alguien lo pare! Que yo también me estreso.
Odd Man Out, 1947
Publicado en Movies con etiquetas carol reed, Clásicos, Frames el 20/02/2013 por inserminiDestellos de lo que pudo haber sido una obra maestra, si no fuera por un metraje excesivo. Odd Man Out, de Carol Reed.
Pig! Pig! Pig!
Publicado en Movies con etiquetas carol reed, Clásicos el 08/02/2013 por inserminiNo me resulta fácil hablar de Outcast of the Islands (1951) sin caer en la hipérbole más desmelenada y cansina, porque lo cierto es, y lo digo sin dudar, que esta película de Carol Reed protagonizada por Trevor Howard es la mejor película que veré en 2013. Así os lo digo, sin pestañear. He dejado pasar unos días antes de hacer el post, esperando que las aguas se calmaran, pero como sucede con las cosas que a uno le impactan, varios días después la película me persigue todavía. Y yo me dejo hechizar, que no es algo que suceda tan a menudo. Tranquilos, no es este un post de esos aburridos que destripan, analizan y arruinan las películas. Me limito a decir que si no la habéis visto le hagáis un sitio en vuestro playlist a uno de los casos más flagrantes de cine injustamente olvidado, que ni de lejos ocupa el lugar que merece en la Historia del Cine. Es verdad que El Tercer Hombre (1949) eclipsa casi del todo la filmografía restante de Carol Reed, un director al que a partir de ahora ya no veré con los mismos ojos, pero sin haberme documentado mucho intuyo que ya en su momento Outcast no fue una película fácil de vender.
Una adaptación de una novela de Joseph Conrad, ambientada en esos paisajes exóticos tan del gusto del público occidental, con nativas y nativos medio en bolas, que lo que cuenta en realidad es el laberinto personal de un hombre podrido (Trevor Howard) en unas paradisíacas islas. Una historia demasiado perturbadora y oscura para el público mainstream. Sólo el crédito conseguido con el superéxito de El Tercer Hombre explica que Reed hiciera una película tan anticomercial. El ridículo cartel de su estreno deja ver que intentaron venderla como lo que no es, una fotonovela con explosivas pasiones en medio del Trópico. Otro de esos casos en los que los señores que fuman puros y ponen la pasta se cagan de miedo al ver que han contribuido a crear una obra maestra moderna y compleja en lugar del entretenimiento tontorrón y complaciente que hubieran deseado.
Hacedme caso y dadle una oportunidad. Casablanca, El Padrino y Centauros del desierto no son para tanto. Outcast of the Islands sí.




































































